Y todo, por un maldito seis…

Y todo, por un maldito seis…

Afuera queda la oscuridad. Viajo solo, acompañado. Partí en el 3.700 de nuestra era. Y todo, por un maldito seis.

Mi misión era salvar a la primera humanidad; nosotros éramos la segunda y ambas coexistíamos sobre la Tierra. Pero no interactuábamos, nosotros porque no queríamos y ellos porque no podían; vivían en el año 2.150 y, aunque tenían la evidencia de que existíamos, éramos una teoría por demostrar.

Yo formaba parte del equipo científico que se dedicaba a analizar cómo evolucionaban los mundos y nos dimos cuenta de que se abocaban a la autodestrucción. Debíamos decidir si ayudarlos o dejar que todo siguiese su curso. Pero a la primera humanidad se la veía tranquila, para ellos su situación no suponía un peligro, porque su concepto de futuro era eso, un concepto, y se aferraban a la eternidad gracias a que un Dios omnipotente daba sentido a su vida. Pero nosotros sabíamos que el futuro es una materia por construir y que podemos dejar de existir en cualquier momento. Estábamos divididos; unos pensaban que ayudarlos era una cuestión moral y a los otros nos daba exactamente igual. En el fondo, ¿a quién le importaba si dejaban de existir? Y lo decidimos jugando a los dados: el ganador tendría en sus manos el futuro de la primera humanidad, el perdedor iría a ayudarlos en caso de que la decisión fuera salvarlos. Y perdí con un seis. De este modo, mi antiguo yo tuvo que subirse a la nave, modificar su gravedad para poder viajar a un octavo de su tiempo y conseguir que el primer mundo le alcanzase antes de su desaparición. Y todo, por un maldito seis…

Mi nave era un microcosmos dentro del cosmos por el que viaja, con huerto, agua y luz infinita, con una gran biblioteca, una licorera y un ordenador de a bordo en el que instalamos una simulación de la Tierra del año 2.150; necesitaba las coordenadas exactas y conocerlos mejor porque, una vez allí, debería interactuar con ellos para ayudarles. Mi regreso a casa estaba previsto para el 3.780 de mi era.

Pero algo falló, un error técnico en el generador de gravedad provocó una distorsión del espacio-tiempo y se creó un pequeño agujero negro que me absorbió. Me quedé en la oscuridad, flotando hacia la nada, viajando en la eternidad hacia un lugar inexistente, como cuando un niño persigue el inicio del arco-iris aun sabiendo que nunca lo encontrará, porque el inicio es el anhelo de una mente finita. Y mi otro yo, el que partió en el 3.700, no supo qué hacer. Pero supo que, en su mundo, ya le habrían dado por muerto. Calculó la fecha de su funeral, descorchó una botella y brindó a su salud, incluso se escribió un epitafio “Aquí yace (o no) alguien que no siempre fue buena persona”. Y pensó en la paradoja de la vida: dejé de existir en mi mundo para ir a otro en el cual nunca llegué a existir. Viajaba hacia ninguna parte, pero tampoco quería morir. Y recordó aquello que dijo Unamuno “la fe que no duda es una fe muerta”. Y él quería dudar para encontrar una nueva fe; era un hombre muerto cuyo espíritu luchaba contra el olvido. Hasta que se dio cuenta de que, a efectos prácticos, se había convertido en un dios.

Sí, yo era Dios en el juego de simulación que tenía en el ordenador, la simulación del planeta Tierra engullida por el no-tiempo y el no-espacio. Y, sentado en la biblioteca, recordé que me había traído un libro de cuentos sobre el nacimiento del cosmos y de los planetas. Lo busqué. Lo abrí. Lo leí. Entonces pensé: cogerás el simulador y crearás un mundo virtual donde tú seas Dios. Y traspasé mi conciencia al ordenador. Y en medio del caos y la oscuridad, creé los cielos y la tierra. Y creé el firmamento para separar las aguas de la tierra. Y les di un sol. Y del barro creé al hombre y, de su costilla, a la mujer. Y así trabajé incansable durante seis días y seis noches hasta que, al séptimo, descansé. Ahora descanso en el sillón de la biblioteca, con un güisqui y un puro, observando a mi nueva humanidad. Para ellos el tiempo pasa con lentitud, para mí, solo es un día; y les veo descubrir el fuego, inventar mitos, historias, la rueda, el papel, la imprenta, descubrir que la tierra es redonda… Y descubren la capacidad de almacenar y de transportar electricidad, de convertirla en luz y en movimiento… Y después inventan la radio, el teléfono, la televisión. Y vuelven a pensar que la tierra es plana, desgastan y destruyen la naturaleza, crean virus en laboratorios, provocan una crisis climática… ¡Esto es más divertido!, pienso dando un trago de güisqui mientras los círculos del humo del puro flotan hasta diluirse en la nada.

Me río de esta humanidad, porque en la vida todo cambia excepto el anhelo del hombre por conocer su origen. Y ahora, tú, que me estás leyendo, ¿no te perturba pensar que formas parte de mi creación?

Y todo, por un maldito seis…

#Historiasdelfuturo

¡Compártelo!
25N. No a la violencia contra las mujeres

25N. No a la violencia contra las mujeres

“No me sale a cuenta invertir mi tiempo y mi dinero en ti porque no eres suficientemente cariñosa”, me dijo la tercera vez que no quise acostarme con él. Me despertó a las seis de la mañana, pero le dije que no me apetecía; entonces, me echó la bronca y se fue al bar a fumar porque mi rechazo le había provocado una crisis nerviosa. Llevábamos dos meses de relación.

La primera vez que no quise fue cuando me despertó a las tres de la madrugada. A la mañana siguiente, me soltó un sermón; dijo que si no tenía ganas a la vez que él, significaba que yo no le amaba lo suficiente o que la relación iba mal. Pero no lo tomé en serio, pensé que era una tontería y que ya se le pasaría. La segunda vez fue de noche; yo estaba enferma y me echó en cara que para estar con mis hijos me encontraba bien y para estar en la cama con él, mal. Y al día siguiente, a las seis de la mañana, fue esa tercera vez, cuando me trató de prostituta.

Me lo saqué de encima, le bloqueé y no lo he vuelto a ver.

Pero a los tres meses me escribió un correo electrónico para decirme que no había conseguido estar con ninguna otra mujer, porque continuaba amándome, y que ojalá sucediese el milagro de volver a estar juntos. No contesté.

Si yo hubiese tenido baja autoestima, la relación habría continuado porque habría accedido al sexo cada vez que él lo pedía, para que no se enfadase y porque un hombre tiene sus necesidades y hay que respetarlas. Es más, según él, yo tenía otro problema además de no amarle lo suficiente: no sabía apreciar lo que él me ofrecía. A saber: tres polvos diarios, porque eso es lo normal, Paula, y tú no valoras lo que agradecería cualquier otra mujer.

En mi vida, este episodio fue brevísimo y lamentable. Ahora ya me resbala. Porque el verdadero drama está en saber qué les habrá enseñado a sus hijas, las tres casadas, sobre qué significa ser buena esposa.

#Noalaviolenciacontralasmujeres

¡Compártelo!
Gràcies, Caldes d’Estrac!

Gràcies, Caldes d’Estrac!

Ha estat un plaer impartir el taller «Els Cinc Sentits, Escriptura Creativa» a la Biblioteca Can Milans, de Caldes d’Estrac, on hem après algunes tècniques d’escriptura per poder connectar els sentis amb les emocions i transmetre-ho literàriament. Ha sigut una sessió intensa plena de riquesa en emocions, sentiments, literatura… Ens hem centrat a expressar com ens vam sentir en un moment concret, però també a aprendre a donar-nos, a través de les paraules, tot allò que necessitem.

Moltes gràcies a tots i fins aviat!

¡Compártelo!
«Els cinc sentits», escriptura creativa a Caldes d’Estrac

«Els cinc sentits», escriptura creativa a Caldes d’Estrac

Descripció: A què sap una absència? A què olora un desig? Com sona la inspiració? La vida està plena d’imatges que ens arriben a l’ànima, i els sentits són les finestres per on endinsar-nos. Però, com aconseguir crear-les literàriament?

Taller destinat al descobriment personal per aprendre a connectar els sentits amb les emocions i expressar-ho literàriament. Es treballarà individualment, en grup i es fomentarà el debat i la introspecció personal.

Nota: No calen coneixements previs d’escriptura. Els exercicis es podran presentar en català o castellà.

Horari: Dissabte 15 d’octubre, de 10:00 a 13:00 h.

Públic: Adult.

LlocBiblioteca Can Milans.

Aforament limitat. Amb inscripció prèvia. Per a més informació podeu clicar aquí.

¡Compártelo!
Ya se acortan los días

Ya se acortan los días

Con qué lentitud se acortan los días y refrescan las noches. Quizás en el campo se note más que en la ciudad, cuando paseas y contemplas el cielo, los árboles, la brisa… Camino y me fijo en cómo cambian las nubes, con sus formas, sus colores; me fijo en el firmamento, que al atardecer se ilumina mientras deja morir el día. Paseo en silencio, me siento, leo, escribo… A veces llego a algún pueblo; otras, me quedo a mitad del camino o me acerco a la ermita. Entonces, me siento y espero. Observo la luz; la luz que lo cambia todo: un mismo paisaje, un mismo árbol, ese momento del día… Absorbemos luz, respiramos luz. La luz nos ilumina, nos matiza, nos define. Pero también nos deja sus sombras. Intento atraparlas para enseñároslas… Y aunque sea solamente un poco, os dejo algunas desde la ventana y desde el camino.

¡Compártelo!
He vuelto a los campos

He vuelto a los campos

Hoy he vuelto a los campos, a la piedra y a las cosechas, al paisaje de cereal, a las fuentes en el camino. Allí donde escribí Blanca y Elisa. Y vengo para quedarme. Y aunque aquel ayer ya se fue, gracias a él me queda este hoy; ojalá sea tan fecundo en ideas y en proyectos.

Os deseo un agosto lleno de felicidad.

¡Compártelo!
Dos berenars (relat col·laboratiu)

Dos berenars (relat col·laboratiu)

Són les sis del matí i em desperto ben animada, amb música, perquè he quedat a les set per anar a caminar amb una amiga per la muntanya. En revisar el WhatsApp, veig que ella no podrà venir i dubto si anar sola o no, però com el camí és prou conegut i aviat sortirà el sol, decideixo sortir. Visc a peu de Montserrat i de seguida soc al bosc; l’aire és fresc i aromàtic i vaig pujant a bon pas. En arribar a un petit cim m’aturo, el sol ja surt i el vull saludar per deixar que la seva escalfor i la seva llum m’il·luminin. Em sento connectada amb la natura i tinc el pressentiment que avui serà un gran dia.

La flaire de timó i romaní m’embolcalla mentre camino. Pels marges hi ha un tou de blauets que em saluden al meu pas i n’agafo uns quants.  De cop i volta veig uns matolls que es mouen seguits d’un so ronc: “rony, rony”. Els blauets em cauen de les mans i em fa un salt el cor. No sé si trencar a córrer o quedar-me quieta com una estàtua de sal. Davant meu em mira amb ulls ferotges una bèstia tan gran que podria ser l’avi de tots els senglars de la muntanya. La suor em cau a goterons pel pit i el front, però intento tenir el cap fred. Sé que el senglar no m’atacarà si no se sent atacat o si no hi ha cries a prop. Així, més serena, m’allunyo a poc a poc sense donar-li l’esquena. Quan soc una mica lluny, començo a córrer fins que arribo a una petita cabana que no havia vist mai. Decideixo entrar i recuperar-me de l’ensurt. Un cop a dins m’adono de quelcom estrany: no recordo aquesta cabana, però l’interior em resulta familiar. Jo he estat aquí abans, penso. I tant que he estat abans!, recordo de sobte. De petita, quan anàvem amb el pare a caminar pels camins a prop del poble, havíem entrat i em semblava màgica; el pare sempre m’explicava històries tradicionals de la muntanya i jo embadalia l’escoltant-lo. Sovint recollíem flors de sempreviva, fèiem farcells i els penjàvem per les habitacions; feien tan bona olor i eren tan maques… que m’emociona trobar-me de nou aquí. Llavors, em ve al cap una idea: proposaré a la meva colla d’amigues per quedar un dia i venir-hi a berenar. Ens agrada molt cantar havaneres i cançons tradicionals i aquest serà un lloc ben adient, perquè si desafinem ningú ens sentirà. Som un grup molt ben avingut, per això se’ns va acudir que ens diríem “La Penya que mai s’emprenya”. Ja he dit que pensava que avui seria un gran dia? De lluny, però, encara em sembla sentir el senglar.

De camí a casa em trobo al Camil, el pastor d’ovelles, que era amic del pare i m’estima com la filla que no va tenir. Li explico que enyoro les amigues i em diu que un berenar a la cabana és molt bona pensada i que a més, ara és bona època per pujar a Montserrat; però diu que anem amb compte amb un senglar malcarat que està per la rodalia. Continuo caminant i penso en les amigues. Quant temps fa que no ens ajuntem? Com estaran? Amb algunes sí que ens hem anat veient, amb la Isabel, la Josepa, la Dolors, la Maxi, que s’enfadava quan li dèiem Màxima… Continuaran igual?, penso, i accelero el pas per arribar de pressa a casa i començar a trucar-les després, però, d’esmorzar una llesca de pa amb tomàquet collit de l’hort, amb pernil salat, un gotet de vi negre  i una bona tassa de cafè amb llet. 

No han passat ni quinze dies que per fi ens trobem i som les vuit assegudes davant la cabana, berenant. A la porta veig el bastó del Camil; és estrany que se l’hagi deixat aquí, penso. La Dolors i la Isabel també la recorden de petites, la cabana, les altres no hi havien estat mai. Però a la Dolors li fa por d’entrar-hi i no ens vol explicar per què, “és una intuïció”, diu. No ens en volem en riure, però la Isabel i jo ho fem sense dir res i ens apropem a la porta. És llavors quan sentim un soroll a dins: “rony, rony”. I no és un “rony, rony” tranquil, més aviat sona com de senglar enfadat. Crido a la colla i ens quedem escoltant rere la porta, sembla que els senglars estan menjant de valent. En silenci, amb un esglai al cor, marxem.

L’endemà al matí vaig a esmorzar al bar. Tothom escolta una colla de caçadors que cerca sense èxit el maleït senglar. “A qui sí que hem trobat ⸺diuen⸺ és al Camil, el pastor d’ovelles, que era mort dins la cabana on ahir se’l van cruspir els senglars”. Ahir durant el nostre berenar…?, penso. Tanco els ulls. Sí, durant el nostre berenar, em repeteixo. Anava errada, decididament, ahir no va ser un bon dia, si més no pel berenar dels senglars, el pastor.

Aquest és un relat col·laboratiu escrit pels alumnes del curs d’Escriptura Creativa del Casal de Cultura de Collbató; la història es va crear durant diverses setmanes amb la participació individual de cada alumne sense consens sobre què succeiria. Va ser un dels exercicis que vam treballar durant aquest curs, organitzat per l’Ajuntament de Collbató.

Moltes gràcies a tots i fins aviat!!

¡Compártelo!
La maleta (relat col·laboratiu)

La maleta (relat col·laboratiu)

Era un cambrer de la Rambla de Barcelona, “el millor lloc per a ser-ho”, li agradava dir; successos variats dia rere dia, rostres i llengües diferents… no s’avorria mai. Aquell matí la va veure, era bella i esvelta i estava asseguda a un banc, molt a prop de la cafeteria, amb una petita maleta al costat. La va contemplar amb la perspicàcia de la psicologia adquirida durant tants anys de professió, i es va adonar que la noia tenia el rostre cansat, que estava torbada, que movia els dits amb inquietud mentre encenia un cigarret. Esperava algú? O tal vegada no tenia un rumb clar? Necessitava ajuda? Però ella, en sentir-se observada, es va alçar neguitosa i va començar a caminar en direcció mar, deixant la maleta allà. Ell, en veure-ho, va reaccionar de pressa: la va cridar infructuosament i es va quedar sense saber què havia de fer, amb la maleta a la mà. Havia de mirar dins per poder esbrinar quelcom més? O l’havia de deixar a objectes perduts, com sempre?

Feia molta calor. Va decidir endur-se-la a casa i, en arribar, va deixar aquella enigmàtica maleta sobre el llit. Què faria? La temptació era gran i, al final, va acabar obrint-la; el primer que li va cridar l’atenció va ser un diari personal amb la tapa de colors molt cridanera. El va obrir i es va trobar amb una cal·ligrafia menuda i delicada, que s’inclinava pendent avall cap al cantó de la pàgina, com una cascada. “Personalitat depressiva”, va pensar. Va fullejar veloçment la resta de pàgines fins a arribar a aquell dia, i mentre es recol·locava les ulleres i avançava en la lectura, va descobrir que la noia havia reservat la Roofles Suite del Wittmore Hotel, i que a les sis de la matinada, després de prendre’s un còctel d’estupefaents, es llançaria pel balcó.

No podia perdre temps si volia salvar-la d’ella mateixa. Va agafar el mòbil i va cercar el número de l’hotel. Va marcar-lo; comunicaven. Al cambrer se li va escapar un renec que va morir entre els seus llavis. Va sortir corrents i va parar el primer taxi que passava. Va donar la direcció de l’hotel i a la carrera hi va arribar. Però no seria tan fàcil; a recepció es van negar taxativament a donar cap informació de la clienta. Sense pensar-ho massa, va trucar als mossos: “Hola, tinc indicis que una noia es vol suïcidar la propera matinada a l’hotel Wittmore. A la recepció no em volen donar cap informació d’aquesta clienta. Si us plau, vinguin amb rapidesa, soc a l’hotel”. Els mossos li van agafar les dades i el cambrer es va asseure a l’ampli vestíbul de l’hotel. Llavors, es va fixar en una parella que va arribar poc després; no duien equipatge i semblava que busquessin a algú. La dona es va dirigir a la recepció i en resposta el van assenyalar a ell; la parella se li va acostar:

⸺¿Josep Maria Llobet? ⸺van preguntar-li.

⸺Sí, jo mateix.

⸺Som de la policia.

⸺Pensava que vindrien d’uniforme…

⸺No, segons l’assumpte anem de civil. Quines dades té?

Però ell no va respondre; va pensar que hi havia alguna cosa estranya, com és que vestien de paisà? I per què deien que eren de la policia i no dels mossos…? Malfiat, es va penedir d’haver trucat i va demanar per anar al bany. Llavors, es va escapolir, va pujar a la Roofles Suite i va picar a la porta, que es va obrir ràpidament. Darrere, ella.

⸺No diguis res, soc dels mossos ⸺va dir-li ella mentre l’agafava per un braç i el tibava enèrgicament cap a dins l’habitació, tot fent una fugaç inspecció a banda i banda del passadís abans de tancar la porta⸺. La maleta és un parany per descobrir al sospitós d’una trama tèrbola que ens porta de cap. No l’havies d’agafar tu. La parella d’abaix són uns mafiosos, hem de fugir d’aquí!

Perque no era ell a qui buscaven. Ella ho sabia perquè el seu sospitós no tenia mig rostre desfigurat, amb aquell relleu carnós que s’acumulava just al damunt de la parpella d’ell, segellant-li l’ull esquerre. Quan li mirà l’altra meitat de la cara, immaculada, trobà en l’ull obert una brillantor que no havia vist mai. “No, no és ell qui havia d’agafar la maleta, no era l’objectiu de l’operació, i malgrat tot, aquí està, davant meu, per salvar-me d’una pantomima”, pensà ella. De sobte, els mafiosos van començar a etzibar la porta. Ja no hi havia temps. A correcuita, ell la va prendre de la mà, s’enfilaren a l’ampit de la finestra i just en el moment en què els mafiosos aconseguien entrar a l’habitació, ella, agafant-lo pel clatell, el besà suaument als llavis.

⸺Perdó  ⸺va dir ella.

⸺Per besar-me? ⸺va respondre ell.

⸺No, per això altre.

I d’una empenta el llençà, junt amb ella, a la piscina de l’hotel, que estava a uns tres pisos més avall. La gran esclatarada d’aigua deixà xops a una colla de guiris russos rics, que estaven esmorzant croissants amb vodka davant la piscina, abans d’anar a envair la Ciutat Comptal. En sortir de l’aigua, escoltaren un munt de sirenes i sentiren un forceig i trets a l’habitació. Finalment, el sergent dels mossos sortí per la finestra a donar el senyal de “tot ok”. Ella es va quedar confosa quan va veure que al cambrer li penjava un tros de cara i que, en realitat, tenia el rostre perfecte. “És una màscara que, amb l’impacte, ha saltat”, li explicà ell. També va dir-li que era un agent doble infiltrat dels mossos i que feia temps que li seguia la pista protegint-la i donant-li cobertura sense que fos perceptible.

Els russos (que de bon matí molts ja van contents) creient que era l’enèsim espectacle que els oferia l’hotel, van començar a aplaudir entusiasmats i aixecant-se tot dient “bravo, bravo”, van alçar els gots de vodka al crit de Na Zdorovie!!! I tornaven a beure alhora que els convidaven a esmorzar amb ells. Amb la química que havia sorgit entre el “cambrer” i la noia, que es podia tallar amb un ganivet, van asseure’s sense deixar de mirar-se als ulls, envoltats pel màgic moment.

Aquest és un relat col·laboratiu escrit pels alumnes del curs d’Escriptura Creativa del Centre Cívic Nord d’Igualada; la història es va crear durant diverses setmanes amb la participació individual de cada alumne sense consens sobre què succeiria. Va ser un dels exercicis que vam treballar durant aquest curs, organitzat pels Equipaments Cívics de l’Ajuntament d’Igualada.

Moltes gràcies a tots i fins aviat!!

¡Compártelo!
Gràcies, Igualada!

Gràcies, Igualada!

Així de bonic lluïa el grup d’escriptura creativa del Centre Cívic Nord d’Igualada. Han sigut deu setmanes de classes i d’explicacions plenes de reptes, d’exercicis i de bona companyonia, on hem treballat i après de valent. El dia de la cloenda vam fer diferents activitats, com la creació d’aquest poema col·lectiu arran d’una pregunta que els vaig plantejar: «Com desitjaríeu sentir-vos?» Mireu amb quina bellesa ho van transmetre:

Desitjo sentir la plenitud que experimenta una gota d’aigua quan es dilueix al mar i

La frescor que sent la flor quan la pluja li regala les perles juganeres, que llisquen dolçament pels seus pètals.

Vull sentir la vida plena com la calidesa d’una l’albada a alta mar i

Ser feliç, com el vaivé de les petites onades que acaronen amb suavitat la sorra de la platja;

I realitzat amb els vaivens de la vida, com el vent que bufa amb més o menys força depenent de cada instant.

I amb tanta dolçor i bons desitjos, vam concloure un altre cicle d’escriptura creativa, amb una forta abraçada a la vida, als companys i amb el desig d’un estiu ben profitós ple de felicitat.

Moltes gràcies, Equipaments Cívics d’Igualada, Ajuntament d’Igualada i a tots els participants del curs al Centre Cívic Nord, fins aviat!

¡Compártelo!