El lago esmeralda

El lago esmeralda

A la luz del alba, el agua duerme tranquila delante de una pared de roca que descansa en la otra orilla. Los primeros rayos de sol despiertan el lago y el tul de niebla se retira con lentitud; el paraíso se viste de color. Hace frío y no te atreves a salir de la tienda. Huele a tomillo y las manzanillas están a punto de florecer.

Se llega por un sendero que se pierde entre la espesura del bosque; a ratos, se enfila sobre pasillos de losas resbaladizas; a veces, hace equilibrios por algún barranco. De repente, tras varias horas de camino, empiezas a oír como fluye el río, sobre todo ahora, en abril, cuando la naturaleza despierta coqueta para hechizarnos con su rubor, cuando las nieves se funden como si el agua se desperezase de la hibernación. El río que corre desde lo alto deslizándose entre las rocas, empapando las paredes, el musgo y las flores que se agarran para no verse arrastradas por inesperados saltos de agua. Y justo allí, tras un recodo que queda a la izquierda, se abre una gruta. Entras y caminas por la penumbra húmeda bajo un techo abovedado que gotea; alguna perla de agua te cae encima, pero otras repiquetean en los pequeños charcos que resuenan bajo el silencio. Sabes que ya estás cerca cuando ves que una boca de piedra se abre para dejarte salir; detrás, luce siempre el arcoíris sobre una bruma etérea por la cascada que encontrarás. Apartas ligeramente algunas plantas que se descuelgan como cortinas y dejas la cueva atrás. Ya solo falta un pequeño barranco resbaladizo y sujetarse bien a los árboles que ya conoces. De repente, el cielo se abre y entre mil tonalidades de verde aparece un lago esmeralda.

Por fin, la niebla se ha retirado y sales de la tienda para refrescarte en el lago. Lo contemplas y recuerdas cuando hace años cogías aquella caracola que pesaba una barbaridad; por fuera era áspera, rugosa, ocre; por dentro, rosada y suave, fina. Te la ponías en la oreja y cerrabas los ojos para escuchar su sonido. Te imaginabas el mar. Hoy sabes que te oías a ti, que era tu propio pulso y no el oleaje y la brisa marina. Hoy ya no tienes esa caracola para evadirte del mundo, pero te tienes a ti. Enciendes el hornillo y te preparas un té. Miras el lago que continúa inmóvil como un espejo oscuro, profundo, y contemplas el reflejo de una nube que se funde en él. Es tan real… A veces necesitamos que el mundo se pare; te sientas y esperas a que la taza de té caliente tus manos. Más arriba, con el deshielo, el río baja furioso; pero aquí respira tranquilo. Cierras los ojos y agradeces estar un día más en soledad, para volverte a encontrar entre tanta felicidad y tranquilidad.

El lago esmeralda se ha publicado en Racó de relats, de la revista APLEC, Associació Promotora de la Llengua Catalana, el 29 de abril del 2021. Podéis leer el original en catalán clicando en este enlace.

¡Compártelo!
Feliz Sant Jordi 2021

Feliz Sant Jordi 2021

Ahora que se acerca Sant Jordi, empiezo a recibir encargos para dedicar Blanca y Elisa. Pero como algunos sabréis, este año no podré estar en persona en ninguna parada, ni saludaros, charlar o dedicaros los libros allí. Os propongo, pues, que si deseáis que os firme algún ejemplar, me lo pidáis por privado y os lo envío, o lo compréis en vuestra librería de confianza (o directamente en la página de la editorial), y cuando nos veamos, os lo dedico tomando un café.

Y para los que estéis por Igualada, os invito a descubrir la parada de los autores locales de la Conca d’Òdena, que se llama Literatura i il•lustració km.0 y acogerá a veintiún artistas. Blanca y Elisa també estará, si me avisáis con tiempo puedo dejaros allí algún ejemplar dedicado.

Os deseo a todos feliz Sant Jordi. ¡Un fuerte abrazo!

¡Compártelo!
Escritura Creativa en Igualada, invierno 2021

Escritura Creativa en Igualada, invierno 2021

Cuando nos planteamos escribir un nuevo relato de ficción, siempre hay cosas interesantes por decir si sabemos tirar del hilo para ir descubriendo qué se oculta en nuestro imaginario y qué es aquello que nos motiva a continuar. Entonces, nos damos cuenta de que esa semilla está llena de profundidad, y que desde una imagen, una frase o un pensamiento podemos crear algo infinito. Porque es infinito lo que tenemos por decir cuando estamos creando nuevas realidades y nos preguntamos qué habrá más allá. Este ha sido uno de los aprendizajes durante el curso de escritura, que para algunos ha sido el primero; otros, ya estaban avezados. Y juntos, nos hemos adentrado en el significado de la creación literaria y hemos descubierto qué es y que implica el trabajo de investigación y documentación para crear una historia, además de divertirnos escribiendo el relato colaborativo “Uno allegretto de Bach“.

Entonces, surgen respuestas a preguntas que quizás no nos hubiésemos planteado en otro momento, como por ejemplo, qué pueden representar unos zapatos para un chico de dieciocho años que ha huido del Senegal y que vive en Barcelona; dice, Estuve toda la noche despierto sujetando con fuerza los zapatos contra mi pecho. No podía quedarme con los pies desnudos, al día siguiente quería empezar a buscar trabajo; así, entendemos que para él son el símbolo de una nueva vida. O si escuchamos la voz de una abuela que mientras recorre el camino de Santiago, recuerda sus años de niñez en la escuela, y nos confiesa todo el que sufrió y lloró por culpa de la madre Leonora, que hacía tocamientos indecentes a las niñas: Aquellas manos me hicieron llorar a escondidas durante mucho de tiempo. Porque aquellas manos jugaban sucio, porque pecaban por los rincones, porque al llegar a casa, nos hacían llorar en silencio. Esto no significa que estemos creando monstruos, sino que a través de la literatura damos voz a temas importantes para reflexionar.

Pero no todo ha de ser dramático, a veces las historias dan giros inesperados y divertidos, como el caso de la profesora argentina de tango que recibía la proposición de un novio a punto de romper su compromiso, porque con ella había descubierto un deseo que nunca antes había sentido, pero ella respondía: No te precipites, Enrique. Ven mañana con Elena, bailad juntos, muéstrate, entrégate como lo has hecho conmigo, y entonces verás que es el baile lo que te embriaga, no yo. ¿¡Sabes que eres un caso típico!?

Y no podían faltar, en un curso de escritura, algunos momentos llenos de lirismo dentro de la profundidad reflexiva, como leemos en el relato “Como un blues”: Cuando estaba con ella al final del día, justo antes de ir a tocar al Music Temple, cuando el sol se desliza por el oeste y deja un sabor anaranjado y rojizo que te llena la vista, el espíritu… Entonces, me gustaba andar hasta el acantilado y sentir como la salobridad me empapaba el alma.

Historias que han surgido de una frase, un pensamiento o una fotografía. Y es que el día a día puede ser nuestra inspiración, solo tenemos que aprender cómo utilizarlo para crear una nueva vida, un mundo nuevo. Muchas gracias a todos los participantes, que podéis ver en pequeño comité en la fotografía, y al Espai Cívic Centre y l’Ajuntament d’Igualada

¡Compártelo!
Escritura Creativa en primavera (virtual)

Escritura Creativa en primavera (virtual)

Os presento el nuevo curso virtual de Escritura Creativa que impartiré durante esta primavera en Igualada. Consta de dos partes de trabajo que iremos realizando simultáneamente: por un lado, aprenderemos técnicas para estimular la creatividad y profundizar en la imaginación; por otro, trabajaremos sobre diferentes técnicas como el narrador, el punto de vista o la creación de personajes. Todo, para conseguir expresar de la mejor manera posible aquello queramos decir.

Idioma: El curso se impartirá en catalán, pero los ejercicios podrán presentarse en catalán o español.

Horario: Miércoles desde el 21 de abril al 9 de junio, de 19 a 21h.

Inscripciones: A partir del 7 abril. Plazas limitadas.

Para más información e inscripciones, podéis consultar la agenda.

¡Compártelo!
Una flor de caléndula

Una flor de caléndula

Hace unos días, le pedí a uno de mis hijos que me trajese alguna flor para el balcón, algo pequeño, dije, para la mesa; la primavera siempre hace compañía por su belleza y tranquilidad, y ahora que los días empiezan a ser largos y que llega el buen tiempo, me pongo a menudo allí, a escribir. Y cuando llegó mi hijo con un “te he traído una caléndula”, no me lo podía creer, porque él no sabía lo que os voy a contar ahora:

De muy pequeña, mis padres tenían una casa en un pueblecito escondido entre bosques, montañas y castillos, un lugar encantador y tan minúsculo, que no tardabas más de cinco minutos en recorrerlo a pie de lado a lado. Nuestra casa estaba construida sobre una roca inmensa porque, según decían, la vivienda eran las antiguas caballerizas del torreón de entrada al castillo, y la terraza, que tenía forma circular, es lo que quedaba de ese torreón. Porque en el pueblo hay un castillo y nosotros estábamos justo al principio del camino que antiguamente conducía a él. Pues desde la primavera hasta principios de otoño, los márgenes de la falda de esa roca inmensa se inundaban de caléndulas naranjas y amarillas. Y aunque la gente dijese que eran malas hierbas y no las plantasen en su jardín, a mí me fascinaban y siempre cogía alguna para decorarme el pelo, o para hacer un pequeño ramo y colocarlo sobre la mesa del comedor. Y creed que hay un castillo, os dejo la foto de uno de los cuadros que pintó mi madre durante esa época; me encantaba acompañarla y sentarme durante horas mientras ella pintaba. Pero de eso hace cuarenta años, o incluso más. Allí pasé los mejores días de infancia.

Por eso, cuando mi hijo me ofreció la caléndula que había comprado, me emocioné, porque todas las flores me gustan pero esta, además, tiene ese significado especial. Porque no solo me trajo la primavera junto a aquella felicidad perdida, también el amor de un hijo que sin conocer ese significado, escogió algo sencillo pensando que sería lo que más le gustaría a su mami. Y acertó. Y cada vez que miro la flor, me siento orgullosa y afortunada de poder vivir, en el día a día, todo ese amor.

¡Compártelo!
Feliz día de la Mujer

Feliz día de la Mujer

La lucha de hoy dará los cambios para el mañana. Por eso hay que continuar, cada cual como mejor pueda, sepa y quiera. Lo mío es siempre a través de la música y la escritura, con tranquilidad, quizás por eso valoro tanto a las que tienen fuerza y empuje para gritar y hacerse ver.

Pero yo me quedo aquí, con esta musa con la que me identifico, con la cultura y la educación que abre caminos, los asienta y consolida.

¡Feliz día de la mujer!

Imagen: “Musa y Libro”, de Bona Eva

¡Compártelo!
¡Una rana que habla!

¡Una rana que habla!

Hace algún tiempo, una princesita paseaba por la orilla de un río y ¡zas!, se encontró con una rana que hablaba. Yo soy tu príncipe, dijo él con mucha pompa, y si me besas, me transformaré en todo lo que siempre has soñado, ¡seré tu amor!

Entonces, la princesita se acordó de sus amigas y murmuró: Blancanieves y la Bella Durmiente, en coma; Ariel, muda; Rapunzel continúa en la torre… Y mientras la rana saltaba desesperada gritando ¡bésame, bésame!, la joven pensó: si continúo esperando, ¿qué me pasará a mí? ¡Pero bésame ya, princesa, y seré tu caballero rescatador! No, espera, si yo te beso a ti, ¿quién rescatará a quién?  Molesta, metió a la rana en un pote, se la llevó a casa, y mientras se matriculaba online en ingeniería genética y hasta el hartazgo de tanto bésame, bésame, que yo soy tu amor, que he nacido para hacerte feliz, respondió: Ya te besaría, cari, pero entiéndeme, es mucho más divertido tener a una rana que habla.

¡Compártelo!
En un océano de inmensidad

En un océano de inmensidad

Tumbada sobre la arena, me inundas de luz. Respiro el silencio del agua en tu mirada calma y me sumerjo en la profundidad. Soy el infinito que huele a mar, a olas, a playa húmeda cuando penetras en mí, aunque un suspiro gima en mi boca cuando te vas; pero vuelves a entrar y no hay suficiente cielo para soñar. El mundo se llena de estrellas, de dulce, salado, de brisa que se enreda en mi pecho para jugar. Y me dejo llevar. Buceo intensa por la oscuridad hasta convertirme en un océano de inmensidad que se duerme infinito en ti porque tú lo eres en mí.

¡Compártelo!
Cursos de Escritura Creativa en febrero y marzo (virtual)

Cursos de Escritura Creativa en febrero y marzo (virtual)

¿Conoces los cursos de escritura creativa que impartiré este febrero y marzo?

En el de Qué pasaría sí… aprenderás diferentes técnicas de desbloqueo para estimular el proceso creativo. Se trabaja sobre las bases de la escritura, individualmente y en grupo, a través de juegos y de la reflexión.

En Los cinco sentidos haremos un viaje de descubrimiento personal para aprender a conectar los sentidos con las emociones y expresarlas literariamente.

Nota: los ejercicios podrán presentarse en catalán o español.

Para saber más (días y horarios), visita mi agenda aquí: https://paulacolobrans.com/agenda/

Estos cursos forman parte del catálogo ofrecido por Equipaments Cívics d’Igualada, de l’Ajuntament d’igualada, donde encontrarás otros cursos (cocina, deporte, idiomas y mucho más). Puedes consultarlo aquí.

¡Compártelo!
El tiempo es vida

El tiempo es vida

Sabes que ya no hay ventanas para esta puerta cerrada. Coges la copa y observas cómo las burbujas se diluyen intensas, aunque algunas se aferren para quedarse cuando Javier hunde su dedito en el champán, ¡me hacen cosquillas!, exclama riendo. Todos esperan el brindis de alegría y felicidad, de la Navidad, la Natividad. ¿El niño Jesús también huele a dulce, como María Isabel?, interrumpe y ríe. ¿La abuela nos ve desde el cielo?, insiste. Sonríe acariciando a su hermana y respondo que todos los bebés huelen a dulce, pero María Isabel, además, a las natillas de la abuela. Javier sonríe y Fernando toma mi mano; me pregunta que si estoy bien, necesitas tiempo, pasará, dice siempre.

De la vida a la muerte con el grito mudo de quien no volverá, pienso. Alzo la copa: Tú ya no estás, mamá, pero Isabel lleva tu nombre, María. Sabíamos que te ibas y no pudimos presentártela ni decirte adiós. No me digas adiós, hija, dime hasta luego. Ahora sé que no hay suficiente consuelo para quien marcha en soledad, ni para los que se quedan. No fue en soledad, una enfermera me abrazó y me dijo adiós. Y lloró por ti, por mí, por la humanidad. Porque la muerte se lo lleva todo, mamá, a la muerte no le importa nada. Hija, la muerte nos habla en silencio, ella siempre está. Recuerdo cuando decías que solo debía importarnos el hoy, que el tiempo es lo único que no volverá, que nos dejamos tanto por decir, por sentir, por vivir… Y que lo hacemos por miedo. Me dirías que por fin he entendido que nos asusta vivir, amar, sentir, que nos aterra el rechazo, el fracaso. Que llenamos el cajón de sastre con los retales de lo que nunca dijimos porque creíamos que todavía hay tiempo. Un te quiero, un gracias, perdona, me he sentido mal, bien, he pensado que… Y lo dejamos para después. Pero quizás no haya un después. Quizás cuando quieras, no puedas. El tiempo es vida, hija, tu mayor tesoro, no seas un retal en la vida de nadie, y que nadie lo sea en la tuya. Al final sabrás que la muerte se anda como la vida. Mamá, sé que debo decirte adiós… y no puedo. Ni quiero…

Cariño, di mejor: hasta luego, mamá, te quiero.

Relato presentado al concurso organizado por Zenda Libros #unaNavidaddiferente

¡Compártelo!